La situación del extranjero ante la Clave Única de Registro de Población

El proceso de asignación de la Clave Única de Registro de Población no es excluyente de los mexicanos. De acuerdo a la información oficial, el CURP es “un instrumento diseñado para el registro individual de los residentes en el territorio nacional y los mexicanos radicados en el extranjero”.

Aquí en ninguna parte se menciona a la persona extranjera, sin embargo, la práctica se ha encargado de agregar piso a esas lagunas jurídicas habituales en cuerpos normativos y leyes.

El extranjero debe obtener el CURP, así como todas las demás claves, códigos y constancias que le asignen los entes públicos ya que sin ellos no puede generar ninguna petición, gestión o diligencia mientras esté en territorio mexicano.

Estatus del extranjero y deber de regularización en caso de residencia

Una persona tiene identidad desde el nacimiento pues es un derecho fundamental. Para los efectos de políticas territoriales, un extranjero en cualquier lugar del mundo tiene identidad siempre que esta sea verificable por medio tangible, es decir, mediante pasaporte.

Adicional a esto y de acuerdo a las leyes, todo extranjero debe acatar el fuero jurídico del país que visite, observar las normas, usos y costumbres, así como cumplir con los derechos, deberes y obligaciones que imponga su regulación, sin menoscabo de la persona ni su personalidad en la ejecución de estos.

El extranjero que llega a tierra mexicana y decide convertirse en residente (temporal, estudiante, permanente), debe regularizar su estatus mediante la obtención, principalmente, de documento migratorio (tarjeta de residencia), seguidamente de los documentos inherentes a las gestiones públicas, entre estos el CURP.

De cierto modo, el no tenerlo es como no poseer identidad, pues para todo trámite legal y público en México debe poseer, como mínimo, el CURP. Si requiere asistencia legal, médica, solicitar un empleo, estudiar, abrir una cuenta bancaria u obtener ayudas sociales, entre otros, han de solicitarle el CURP como requisito indispensable. Es por ello que lo más idóneo es que el extranjero, si tiene planes de residenciarse fuera de su nación de origen, se informe de los usos del país al cual se dirige, de modo que al arribar comience a gestionar todo lo concerniente a facilitar su cotidianidad, especialmente ante la Administración Pública.

Cabe recordar que la Administración no es coactiva ante la tramitación de claves y códigos, cuanto menos en el caso del CURP, pero si es coercitiva en un modo implícito.

¿Qué significa esto?

En términos sencillos, pues que la inscripción y solicitud de CURP no es obligatoria, ni lo son los demás procesos similares (RFC, Credencial electoral), mucho menos para el extranjero. Sin embargo, sin estos documentos es virtualmente imposible la cotidianidad en México, pues la gran mayoría de ellos son requeridos para las diligencias de las personas, inclusive las más sencillas. En resumen, y siendo un poco (muy) drástica: si usted no tiene CURP, no existe para el sistema mexicano.

¿La solución?

Lo más viable es adherirse al cuerpo de normas y lo establecido en cuanto a la regularización de situación del extranjero. De todos modos, los procesos para la obtención del CURP y otras claves necesarias es más expedito, generalmente en línea, muy pocos presenciales, y los beneficios de estar legal en este aspecto son muchos. Si  debe andar trotando mundos, especialmente por razones de migración forzosa, recomiendo vivir bajo el lema “el que tiene que acoplarse es el que viene llegando”. Pruebe con ello y le irá bien donde llegue.

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